miércoles, 12 de noviembre de 2008

En busca de un lugar seguro y tranquilo

Florida, que es el barrio donde nací, fue cambiando a través del tiempo.
Hace unos veinte años era un barrio residencial con una pequeña zona comercial en la Av. San Martín, y con un índice de población bajo. Se caracterizó también por ser un lugar seguro, pues no se cometían grandes delitos y la gente caminaba tranquila por la calle hasta cualquier hora. Con los años fue incrementando su número de habitantes, que venían a instalarse en ese barrio tranquilo y (seguro), y así el espacio físico y sus instalaciones fueron quedando chicos.
Actualmente no se consigue estacionamiento en la calle, las cocheras privadas están saturadas, hay baja presión de agua potable (esto es por las grandes torres que construyeron, que tienen su pileta y solarium y consumen grandes cantidades de agua), los automóviles estacionan en doble fila sobre las avenidas San Martín e Irigoyen, La basura se acumula en grandes cantidades en todas las esquinas.
Toda la gente que vino a buscar tranquilidad a este barrio, ahora está siendo afectada por la falta de espacio que ellos mismos provocan aglomerándose en edificios con cocheras subterráneas y grandes balcones con vista a enormes muros, antenas y cables.
La delincuencia por su parte, creció notablemente producto del incremento del poder adquisitivo del barrio, ya que hoy en día las casas más humildes y terrenos desaprovechados están siendo comprados por empresas constructoras que luego edifican estas torres de primer nivel, shoppings y supermercados.
Una gran contradicción que refleja la separación de clases en el mundo, el miedo a perder lo que tienen y el atrincheramiento de los que están dentro del sistema instalándose en barrios supuestamente más seguros, lejos de los “extraños”, y el desplazamiento a lugares alejados y el resentimiento y la violencia que engendran los que quedan afuera.

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